La singularidad de los regadíos históricos y tradicionales frente a otros sistemas de agricultura intensiva.
Los derechos históricos de las comunidades de regantes con respecto a la gestión comunitaria del uso del agua de riego.
Los Sistemas Históricos y Tradicionales de Regadío están formados por la suma de las infraestructuras tradicionales de captación, almacenamiento y distribución del agua, como balsas, presas, acequias y ramales, partidores…, por las zonas irrigadas y por las comunidades que gestionan los usos según normas orales y escritas. Son multifuncionales y generan una serie de valores y servicios imprescindibles para el bienestar humano en general, no sólo de las propias comunidades agrarias.
Gracias al proceso participativo de las comunidades de regantes e instituciones científicas, facilitado por el Laboratorio de Arqueología Biocultural de la Universidad de Granada (MEMOLab), construimos este documento de referencia, el Argumentario para la Defensa del Regadío Histórico y Tradicional
Sostienen la diversidad agrícola y biológica de los territorios, restaurando, regenerando suelos y produciendo corredores ecológicos.
Regulan los ciclos hidrológicos, aumentando la permanencia y disponibilidad del agua, y contribuyen a la recarga de los acuíferos y manantiales.
Facilitan la resolución de conflictos a través de la toma de decisiones consensuadas para el reparto justo, sostenible y equitativo de los recursos naturales.
Tienen una baja dependencia tecnológica y energética, contribuyen a la soberanía alimentaria del territorio y dinamizan economías de tipo circular frente a la despoblación.
Previenen incendios y la erosión del suelo, produciendo una huella de carbono mínima en su funcionamiento.
Mantienen un rico legado patrimonial de conocimientos y prácticas de gestión del agua que durante siglos ha dado lugar a paisajes culturales e identidades locales.
En las últimas décadas son cada vez más numerosos los estudios que resaltan desde diferentes disciplinas los valores históricos, culturales, sociales, económicos productivos, ambientales, ecológicos y paisajísticos de los regadíos tradicionales, ejemplos de resiliencia frente a los cambios socioeconómicos y climáticos presentes y previsibles en el futuro.
Junto a los apoyos desde entidades académicas y colectivos sociales, el mayor reconocimiento institucional a los valores y los servicios que prestan las comunidades de regantes para nuestras sociedades ha sido el otorgado por la UNESCO.
En 2023 el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial inscribió el Riego Tradicional dentro de la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. Esta inscripción destaca la importancia de los conocimientos asociados a la gestión del agua y el cultivo, las técnicas y las formas de organización comunitarias que se dan en los sistemas de riego tradicionales, buscando proteger y promover la continuidad de estas prácticas y reconociendo su valor cultural, social y ambiental.
Riego tradicional: conocimientos, técnica y organización
(https://ich.unesco.org/)
La Asociación de Comunidades de Regantes Históricas y Tradicionales de Andalucía, con apoyo de las comunidades locales y de MEMOLab, ha instado a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, competente en tema patrimonial, a solicitar al Estado Español la adhesión a esta declaración internacional. Es una práctica tradicional compartida con otros muchos países (Austria, Bélgica, Alemania, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Suiza), pero en España los sistemas históricos y tradicionales de regadío cuentan con una singularidad y trascendencia ambiental y social que necesita mayor atención.
En nuestro país algunas de las infraestructuras asociadas a los regadíos tradicionales (acequias, azudes, norias…) han sido protegidas, además de instituciones tradicionales como el Juzgado Privativo de Aguas de Orihuela, el Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia o el Consejo de Hombres Buenos de la Huerta de Murcia, ambas últimas incluidas en Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2009.
El reconocimiento de los sistemas históricos de regadío por parte del Gobierno de España como patrimonio cultural inmaterial es una medida urgente para promover medidas que aseguren su continuidad a generaciones futuras.
Proteger estos regadíos significa salvaguardar una herencia de conocimiento, fortalecer la identidad de los territorios y contribuir a la sostenibilidad de los recursos hídricos y agrícolas, como bienes de uso común, en un contexto de creciente incertidumbre ambiental, socioeconómica y demográfica.